dimecres, 31 de juliol de 2013

TUI, LA CIUDAD FRONTERIZA

Después de seis días de travesía por el norte de Portugal, nos preparamos para entrar en Galicia. Lo hicimos por un entorno grandioso: el viejo puente sobre el río Miño, una construcción de hierro con un toque romántico que le da el famoso río gallego abajo. El Miño se nos ofrece luminoso, sereno, amplio.


Este río lo comparten dos ciudades imponentes y llenas de historia con monumentos frente a frente. Parecen enemigos que se vigilan uno al otro: Valença do Minho y Tui.


Servidora, Elvireta, lo crucé en furgoneta a las 7.10 horas y Joseph andando a las 12.30 horas.
El final de etapa sería en el Albergue de peregrinos; ese es siempre nuestro punto de encuentro.


Lo primero que hago al llegar al Albergue es buscar un lugar donde aparcar (mi gran problema) porque casi siempre los albergues están en el casco histórico y éste muchas veces es peatonal. Luego busco el lugar donde pernoctaremos y pienso en el tema de la comida-cena.
Cuando todo esto lo tengo resuelto doy una primera visita a lo más importante del lugar.
Cada etapa tiene su catedral, su ermita, su casa histórica, una calle coqueta, un remanso de paz...


Tui conserva restos de los recintos amurallados para su defensa. Son del siglo XII y XIII y formaban un trapecio irregular con varias torres defensivas. Sólo se conserva en buen estado “A Porta da Pia”.
Recorrí las calles Entrefornos, Rúa do Corpo Santo y otras callejuelas medievales, estrechas, hasta llegar a su Catedral.


Toda la riqueza artística de la ciudad se concentra en su Catedral.
Iniciada su construcción en el siglo XII, tiene de estilo románico la planta, los muros exteriores, la portada norte y muchos de sus capiteles. Luego, la fachada principal es gótica, primera de ese estilo realizada en la Península Ibérica.


Me gustó esta Catedral porque tiene apariencia de fortificación. Presenta torres almenadas, caminos de paso y pasadizos que le dan una imagen guerrera que no pasa desapercibida.
Visité también el claustro gótico que es un espacio de gran belleza armónica, ¡precioso!
Es el único gótico conservado en las catedrales gallegas.
Nunca dos euros que pagué por la entrada dieron tanto de sí.


Muchas veces la necesidad de ocupar el tiempo de espera me hace sentar delante de retablos llenos de santos e historias bíblicas.
Entonces, el silencio del templo da paso a una vibración interna que también podríamos llamar meditación espontánea. Luego sientes la energía viva que está presente en esos lugares mágicos.


También puede visitarse el Convento de Santo Domingo, el de las Clarisas, la Iglesia de San Francisco y la de San Bartolomé y las Capillas de la Misericordia y la de San Telmo.


Pero, si el día es caluroso, hay que pasear por las orillas del río Miño, bajo la sombra de su bosque de ribera o bañarse en sus playas fluviales, próximas al núcleo urbano.
La playa de la “Fábrica”, inmediata al club del piragüismo, cuenta con el atractivo de ser inicio del Camino de Santiago portugués.


No puedes abandonar este precioso casco antiguo declarado también conjunto histórico-artístico, sin probar las empanadas de sardinas o de pollo, los pescados como el lenguado y el rodaballo o los “peces de almendra”, dulces muy apreciados.

Galicia os espera.

2 comentaris:

moli ha dit...

No es fruto de nuestra imaginación esas “energías” de los templos, en la antigüedad ya sabian de estos temas y se aprovechaban de ello. En una ocasión, en la Iglesia de Forcall, en Castellón, entre en la más absoluta soledad y oscuridad, me senté en uno de los primeros bancos y al momento, cuando mis ojos ya se habían adaptado a la oscuridad, un escalofrío me recorrió todo el cuerpo y me entraron ganas de llorar, salí llorando a lagrima viva. No la he vuelto a pisar.
Me gustan mucho las fotos que acompañan tus palabras, que por supuesto me gustan también y sabes que leo con especial atención. Esa iglesia fortificada me encanta…B7s.

Andres Rueda ha dit...

Hugo que maravilla de blog...siempre prometiste¡¡

ABRZO