diumenge, 1 de setembre de 2013

LOS PUEBLOS BONITOS DE ESPAÑA: MOLINASECA



Hermoso, florido y animado” son los tres adjetivos con los que podemos calificar este pequeño pueblo leonés de la comarca del Bierzo situado cerca de Ponferrada.
Lo descubrimos haciendo el Camino de Santiago y fue como un oasis después del cansancio acumulado al cruzar la extensa y árida meseta castellana.


Lo primero que nos encontramos al llegar a Molinaseca es el Santuario de Nuestra Señora de las Angustias. Su altísima torre campanario se alza sobre la portada principal y nos recibe con cariño.
Leemos que este santuario ya existía en el siglo XI, en forma de ermita, pero el actual data del 1705 y fue reconstruido tras sufrir un incendio. Estaba cerrado y no pudimos entrar y admirar la cúpula y linterna, un retablo de la escuela churriguera y una preciosa reja que divide en dos el recinto.


Nos contaron que la puerta de madera que da acceso al Santuario tuvo que ser sustituida por una metálica porque los peregrinos del Camino se llevaban de recuerdo trozos de astillas de madera. Una pena.
Al casco antiguo del municipio se accede por un precioso puente medieval sobre el río Meruelo, que da la entrada a su calle Real. Data del siglo XI, construido en sillería y canto rodado, con siete ojos de distintos tamaños.


La sorpresa es encontrarse las aguas del Meruelo que se usan como piscina natural; que hay escaleras para bajar y poder darte un baño y que también hay una zona de césped muy bien cuidada para descansar después del baño.


A continuación del puente da comienzo la famosa calle Real que finaliza en un crucero al final del pueblo. Esta calle luce el señorío y distinción de la nobleza que sus casas tuvieron en el pasado. Aquí se encuentra el corazón de Molinaseca, toda la gente acogedora que nos está esperando y todos los servicios que pueden satisfacer a los diferentes visitantes: (casas rurales, bares, restaurantes, comercios de productos de la región …)


Las casas están construidas muy juntas, separadas sólo por estrechos callejones en los que apenas cabe una persona. Y flores, muchas flores que llaman la atención sólo cruzar el puente.
Otro de los monumentos que nos regala este bello lugar es la Iglesia de San Nicolás de Bari, templo parroquial del pueblo. Es de estilo neoclásico, de planta basilical y tiene una altísima torre campanario que domina todo el espacio y está decorada con un centenario reloj y una imagen de San Nicolás.


Paralela a la calle Real hay otra, al sur; la llamada calle de la Iglesia. Las dos se unen a la salida en el Viejo Crucero, que nos indica que el Camino sigue … y nosotros también.



1 comentari:

Anònim ha dit...

Otro pueblo encantador. Yo también os sigo....B7s