Aquí, en estas tierras, se encuentra la Andalucía profunda, la de los pueblos blancos que salpican las montañas, donde la paz y la tranquilidad lo inunda todo y la belleza del detalle de una maceta, una reja o una simple puerta hace hermoso lo sencillo.
dimecres, 17 de juny del 2009
LAS SIERRAS DE CADIZ Y SUS PUEBLOS BLANCOS
Aquí, en estas tierras, se encuentra la Andalucía profunda, la de los pueblos blancos que salpican las montañas, donde la paz y la tranquilidad lo inunda todo y la belleza del detalle de una maceta, una reja o una simple puerta hace hermoso lo sencillo.
PRIMERA ETAPA : POR LA SIERRA NORTE
Los pueblos blancos deben su nombre a la costumbre de sus habitantes de encalar frecuentemente las fachadas de las casas. Muchos de estos pueblos conservan un castillo o restos de él.Es una de las rutas más espectaculares de Andalucía y el tiempo requerido es de 3 a 4 días con una extensión de 300 km aproximadamente.
Hay diferentes posibilidades para recorrerlos, pudiendo elegir desde excursiones cortas hasta recorridos de varios días. La mayoría de estos pueblos están ubicados en la zona oeste de la Cordillera Bética y dentro de la Sierra de Grazalema y la Serranía de Ronda

Con mucha ilusión y la lista con los nombres de los pueblos sacada de una guía y colocados según proximidad, empezamos nuestra ruta. El primero y uno de los que más nos gustó : Setenil de las Bodegas, increible e insólito. Tiene una parte fortaleza y otra poblado troglodita; es un conjunto donde la roca, el río y las casas se funden en una simbiosis espectacular. El río Trejo ha excavado una profunda garganta de enorme belleza dando lugar a este monumento natural. La erosión ha originado viseras que, desde antiguo, han sido aprovechadas como abrigo para la construcción de casas. Por encima de estas casas-cuevas, el pueblo se dispone en las laderas de la garganta en forma de graderío.
Por Alcalà del Valle y el pintoresco Torre Alháquime nos dirigimos a El Gastor.
Comimos bocadillos que llevábamos, en el mirador de El Gastor; la vista y el aire que se respira vale la pena un ratito de nuestra ruta. El café lo tomamos en el pueblo, Sus casas, calles y plazas son de un blanco reluciente, salpicado de plantas y flores. Si queréis café, pedid café solo porque si pedís café descafeinado os sirven café con leche.
Pasamos por unas lomas deterioradas donde son visibles la erosión sobre los olivares abandonados.Visitamos el casco antiguo de Olvera, pero está en obras y no se puede aparcar.
Después de Los Algodonares ya se divisa la silueta de Zahara.
SEGUNDA ETAPA : PARQUE NATURAL DE LA SIERRA DE GRAZALEMA
Zahara que significa flor en árabe, además de ser llamada así una de las hijas de Mahoma, es un pueblo en pendiente, adaptado a la difícil orografía del terreno, que merece la pena ser recorrido lentamente a pie, disfrutando de sus vistas espectaculares. Hemos pernoctado en el Hostal Marqués de Zahara, un sitio muy cutre, para no volver. Luego no encontrábamos un lugar para cenar y nos mandaron al restaurante “Al Lago”, que está lejos del centro. Con ilusión pedimos un arroz con verduras y era el peor arroz que habíamos comido nunca.El queso de cabra con dátiles de la zona, sí vale la pena.
Al salir, subir otra vez al centro del pueblo.
Desde Zahara se asciende por el Puerto de las Palomas en sólo 11 km se remonta 850 m de desnivel. Paramos en el mirador para contemplar el pinsapar, este famoso bosque de abetos mediterráneos. Unos paneles informan de los principales valores de este parque. Pero siempre encuentras un paisano amable dispuesto a contarte cosas. Un monolito y un pinsapo recuerdan el incendio de 1992, en el que quemaron 824 ha. y murieron cinco personas.
La carretera escala materialmente por las faldas de la sierra, es una obra faraónica. El paisaje espectacular : enebros, sabinas, pinsapos y muchas flores.
Paramos otra vez en el mirador de la cumbre y allí te quedas sin palabras.
El pinsapo es una espécie de abeto mediterráneo que puede considerarse una relíquia de los bosques del Terciario. Nos han dicho que es un bulo que los pinsapos sólo viven aquí y en los Urales. Parece que se encuentran en las serranías andaluzas y en el Rift marroquí.
Bajo el pinsapar viven lirios rosas, rubias, hierba de ballesteros, clavelitos, encrofularias y peonias rosas de bosque.
TERCERA ETAPA : DE GRAZALEMA A ARCOS DE LA FRONTERA

Grazalema es el símbolo de los pueblos blancos. Richard Ford en su guía de Andalucía la describe : “Lacidulia se aferra a la colonia rocosa como un nido de ave. Sólo se puede ascender a ella por una vereda al borde mismo. Los habitantes, contrabandistas y ladrones, rechazaron una división entera de franceses, que la compararon a un Gibraltar terrestre”
Grazalema presume de ser el centro del bandolerismo andaluz. El Tempranillo tenía aquí su amante y bautizó a su hijo. Tiene muchos premios de embellecimiento y todo el pueblo está declarado Conjunto Histórico-Artístico.
Tiene casas muy señoriales de familias que se enriquecieron con la industria téxtil. Actualmente queda una fábrica y un museo de mantas artesanales de pura lana virgen. Las ví en las camas del Hotel Don Miguel, cuando estuvimos en Ronda, y me enamoraron. La encargada del hotel me comentó de dónde eran y es lo primero que busqué al llegar. Compramos una y estoy deseando estrenarla.
Este pueblo tiene trece fuentes, no puede ser de otra forma en el lugar que más llueve de España. También es interesante asomarse a sus miradores.
A comer a El Bosque por Ubrique. Luego, desde Prado del Rey, Villamartín, Bornos y Arcos de la Frontera.
Son antiguas tierras de frontera entre los reinos musulmanes y cristianos, todavía hoy perceptible por su toponímia.
CUARTA ETAPA : ARCOS DE LA FRONTERA
Dicen que Arcos de la Frontera es uno de los pueblos más bonitos de Andalucía. Está encaramado en un escarpe vertical, una peña que va deshaciendo el río Guadalete. Tiene unas calles muy estrechas donde abundan los palacetes y casa señoriales barrocas, casas de blancas fachadas, balcones de forja y geranios presidiendo las ventanas.
Nos aconsejaron aparcar en la Plaza del Cabildo. Ni se os ocurra si lleváis coche grande, es mejor dejarlo aparcado fuera del casco antiguo y subir andando. Si estáis muy cansados o con maletas, como nosotros el día que llegamos, un taxi cobra 6 euros por subiros. Es toda una aventura subir en vuestro coche por las calles estrechas y no se puede aparcar en ningún lado.
En la diminuta Oficina de Turismo, en la plaza del Cabildo, se ofrece un plano con 23 sitios interesantes; en un día pueden visitarse todos andando porque están muy cerca uno del otro. Vistos los monumentos hay que apacentar el estómago. Los dos días que cenamos en Arcos fueron en sitios distintos. Hay menú por 7 euros en la mayoría de restaurantes de la zona y ofrecen comida del lugar: sopa de picadillo y gazpacho siempre.
Otra cosa que nos llamó la atención fueron los caracoles blancos y chiquitos que se toman en los bares de tapeo. Los ponen sólo hervidos, en un vaso y en el jugo de cocerlos. La gente se entretiene comiéndolos, uno a uno, y luego se beben el caldo.
Esta tierra está llena de miradores. En Arcos el Mirador de la Peña Nueva en la Plaza del Cabildo, centro del casco antiguo, es espectacular.
Dormimos en un hotel con encanto: “La casa de Bóvedas”, un lugar para recomendar.
QUINTA ETAPA: UNA ESCAPADA AL SUR
Decidimos bajar hasta la costa visitando Medina y Alcalá de los Gazules.
Medina Sidonia nos pareció fantástica, quizá el día soleado de primavera acompañaba. Además de iglesias y conventos tiene muchos edificios civiles y hermosos. A nosotros nos quedó que fue la capital repostera del mundo árabe. Hoy se venden por todos lados: tortas pardas, yemas, amarguillos y alfajones.
Alcalá de los Gazules, nos pareció un pueblo más, quizá no lo vimos bien o estábamos un poco saturados.
Llegamos al sur del sur, a las tierras que penden sobre el fin de Europa, balcón del Estrecho de Gibraltar y de la costa norteafricana.Pasamos por Algeciras y Tarifa. Pisamos las arenas blancas de Zahara de los Atunes, Barbate y Cabo de Trafalgar.
Nos fijamos en los detalles de las puertas, en la cerámica de los nombres de las calles, la rotulación de las tiendas,... todo cuidadísimo.
VISITAR ANDALUCÍA EN PRIMAVERA ES UN LUJO
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